
Otra historia de éxito y fracaso que tan acostumbrados nos tiene la urbe, ese anopheles succionador de vidas.
Nadie esperaba que
Mary fuese acusada de la desaparición de una multitud de institutrices que curriculum en mano esperaba paciente su turno para la entrevista que les diese la oportunidad de hacerse cargo de ese par de niños ricos que perdieron la fe en la vida.
Una legión de abogados sin corazón se precipitó sobre los beneficios que atesoró "susurrando" a niños y no tan niños según cuentan las malas lenguas.
La cucharada de azúcar no tuvo tanto éxito en las ventas navideñas como el paraguas con cabeza de loro que al abrirse y cerrarse decía un sin fin de refranes irlandeses, pero la inesperada retirada y precintado del merchandising de los lineales por la gripe aviar hizo que entrase en barrena la afable niñera gótica.
Los años de desamores y cuentos sin papel protagonista redujeron su caché hasta que tuvo que ingerir una ración doble de orgullo y accedió a participar en el reality
Extreme Makeover, aumentando desproporcionadamente su pecho. Esto le acarreó durísimas consecuencias, ya que por la época
Tex Avery (por aquel entonces adicto al
Diazepam, con el que reducía las taquicardias de la
pastillita azul), quiso incluirla en una serie de dibujos animados mezclados con imagen real y un blindaje contratactual para 40 temporadas que incluía el envejecimiento, muerte y entierro de la protagonista, pero centrándose en el aspecto místico de los cristales de Xion. Proyecto que no proliferó. El perfil antes estilizado ahora competía con
Vixen Palmer y la catalogación moral se encargó del resto ya que no era apta para menores.
Gracias a un breve pero intenso romance en el cuarto de baño de una lujosa cafetería de Coslada le otorgó una nueva oportunidad, volvería a las pasarelas por la puerta grande. Pero un descuido en el desfile de lencería de entretiempo para Victoria´s
Secret dejó en evidencia a la niñera. Dos pedazos de cinta americana aparecieron cuando los tirantes del minúsculo conjunto se desintegraron al entrar en contacto con la transpiración mágica...
(A esto me suena el último briefing que he tomado esta mañana... chin chimini, chin chimini...)